lunes, 14 de junio de 2010

LECTORES ENTUSIASTAS, FUNCIÓN Y FUTURO DE LA CRÍTICA SEGÚN JOSÉ LUIS BREA Y PREMIO “ARCADAS DORADAS”.

Hola a todos.

Tengo que agradecer las numerosas respuestas recibidas por mi último envío, “Qué es el arte”, muchas de ellas a mi e-mail y otras que quedaron asentadas en mi blog:
www.lucaspato.blogspot.com . Entre estas últimas hay dos que supongo pertenecen a un mismo lector –o lectora- entusiasta, aunque el estilo, muy refinado por cierto, hace sospechar que se trata de una pluma masculina. Estos comentarios dicen, por orden de aparición: “Anda a la concha de tu madre” y “Anda a laburar sorete en vez de escribir estas pavadas salame”. Con respecto al primer comentario, debo decirle al amable lector que no es la primea vez que me mandan a ese destino, pero lamentablemente no he encontrado aún la forma de regresar allí, y no es que no me gustaría, pues bien sabemos que en el útero todo es más agradable, y fundamentalmente, no hay que trabajar para ganarse el sustento. Con respecto al segundo comentario, debo decirle en primer lugar que me encantó el estilo, en especial la ausencia de comas, lo cual delata a un lector refinado, creo que fue Cortázar quien usó ese recurso en alguno de sus cuentos magistrales. En segundo lugar queda claro que es una persona muy intuitiva pues con sólo leer mis textos se ha dado cuenta de que detesto trabajar. Sólo me resta recomendarle una inversión en el orden de los insultos, ya que un salame puede convertirse en sorete, mientras que lo contrario sería antinatural.

Y ahora pasamos a los temas del día.

Acabo de leer un texto de José Luis Brea que les recomiendo. Se titula “La crítica en la era del capitalismo cultural”, -Si entran en mi blog encontrarán un link al sitio de Brea y pueden leer allí todos sus textos-. Voy a transcribir algunos fragmentos para que entiendan mi entusiasmo.
Ahí vamos:

“No existen los hechos, tan sólo las (mal) interpretaciones”

“El objeto de la crítica no es nunca la verdad. Ni siquiera la interpretación, la buena interpretación –tal cosa no existe. Toda crítica malinterpreta-o lo que es lo mismo dispersa el significado. Debemos pensar la crítica únicamente como dispositivo diseminador, como maquinaria de proliferación del sentido, como aliada incondicional del estado incumplido de las economías del significado. Como tal, su trabajo es generar roces, fricciones, el encuentro intempestivo de lo extraño con lo extraño que origina el hallazgo contrainductivo. Su tarea es decir siempre lo contrario de toda convención implícita. De ahí que su presencia siempre deba resultar incómoda” (…)

(…) No se trata en él (el trabajo de la crítica) de hacer visible lo oculto, sino al contrario de mostrar las causas por las que todo marco de comprensión del mundo genera una zona de exclusión, de ceguera. El trabajo de la crítica no es visibilizar nada, sino hacernos comprender que en todo aquello que entendemos se perfila, por contraluz, todo un mundo otro que se nos escapa (…)

(…) no es fácil hacer crítica buena, interesante, cuando las prácticas no lo son, en tiempos –como los nuestros- de artes docilizadas(…)

(…)Queremos decir: la corrupción del crítico se asegura atenazándole en esas dos prisiones: la de la institución museo y la periodística. Ni en uno ni en otro caso es realizable la función crítica(…)

(…) Si la crítica tiene un lugar -en el que verdaderamente ser crítica- éste no puede bajo ninguna forma participar de la lógica del espectáculo. Esto inhabilita por completo dos de las formas en que a la crítica más le encandila –en el momento actual- ejercerse: primero, el escenario de la curaduría (particularmente en la forma que esta ha alcanzado al hilo de la llamada bienalización del arte). Segundo, el del medio de comunicación de masas ( y particularmente de nuevo en la forma de este por excelencia, alcanzada en el contexto del deslizamiento de las industrias del arte al escenario de las del espectáculo, a saber, la del suplemento periodístico –soi dissant “cultural)(…)

(…)Mil pantallas. Acaso todavía no ponderamos bien lo que supone una red de escenarios tan diseminada y ubicua como la que representa un mundo saturado en todas partes de pantallas(…)

(…) Que ella misma –la crítica- dejara atrás su propia dependencia de alguna restante “economía de objeto” –acaso el “fetichismo del impreso”. Que toda la
crítica empiece a hacerse y darse online, y que los críticos sólo cobraran por descarga. Démosle al lector la ocasión de vengarse en la cartera del crítico pésimo ejerciendo su más elemental derecho de justa venganza no leyéndole (y, que el que no sea leído, no cobre por sus pamplinas y simplonerías sin cuento).(…)

Hey!!! ¿Están pensando lo mismo que yo? ¿Se les ocurren varios nombres?
Sí, sí, esos mismos. ¿A qué se dedicarían cuando dejaran de escribir en ADN?

Algo más para terminar:

(…)Que no hay mundo verdadero, ni visión verdadera del mundo –esta sería la única vedad de la crítica. Ella no aparece allí donde el interés de tomar partido por una u otra visión del mundo es prioritaria: sino únicamente allí donde se pone en evidencia que esa o cualquier otra visión es fruto del compromiso implícito de una constelación de interdependencias –cuyo desnudamiento y mostración es justamente la tarea de la critica. (…)

(…)Como quiera que sea, es preciso restaurar, restablecer y repotenciar el terreno de la escritura como dominio fundamental de ejercicio de la crítica. Ello implica en cualquier caso una retirada del espacio periodístico, en el que la critica sucumbe a las exigencias (siempre banalizantes) de la información y los intereses de publicitación de las industrias de la conciencia en su búsqueda sistemática de una proyección espectacular –apoyada en lo mediático.(…)

(…) El crítico debe ser, por encima de todo y en primer lugar, un buen escritor de ensayo, incluso más un ensayador que un ensayista(…)

Fin de la transcripción. Estos fragmentos no son ni con mucho lo mejor del texto, les recomiendo leerlo en totalidad. El link es.

http://www.joseluisbrea.net/articulos/criticaeck.pdf

Pero además hay varios libros de J. L. Brea en copia de autor para descarga libre y son todos muy buenos.

Último tema: Una amiga me hizo llegar la siguiente información que me llenó de alegría y colesterol:

CONCURSO ARCOS DORADOS DE PINTURA LATINOAMERICANA PRIMERA EDICIÓN
Arcos Dorados presenta la primera edición del Concurso Arcos Dorados de Pintura Latinoamericana en el contexto de arteBA´10, 19 Feria de Arte Contemporáneo, a realizarse del 25 al 29 de junio en el Predio Ferial de La Rural en Palermo, Ciudad de Buenos Aires.
Por primera vez una empresa lanza un concurso de esta envergadura apoyando difundiendo de un modo inédito la producción artística contemporánea latinoamericana.
El concurso Arcos Dorados elije impulsar a los artistas que trabajan en pintura desafiándolos a explorar todas las posibilidades que la misma ofrece. En esta primera edición el concurso está destinado a los países que conmemoran este año su bicentenario: Argentina, Chile, Colombia, México y Venezuela.
Los curadores convocados a desempeñar la difícil tarea de invitar a un solo artista de su país para presentar una obra inédita en arteBA´10, han sido: Cecilia Brunson (Chile), Jesús Fuenmayor (Venezuela), María Iovino (Colombia), Victoria Noorthoorn (Argentina) y Guillermo Santamarina (México).
Los nombres de los cinco artistas que participarán de la feria y concursarán por el premio adquisición del público, son: Víctor Florido (Argentina), Jaime Gili (Venezuela), Manuel Mathar (México), Beatriz Olano (Colombia), Gerardo Pulido (Chile).
La decisión final estará en manos del público que podrá votar antes del inicio y durante los días de Feria (vía web en las páginas de McDonald´s y arteBA y en el stand de Arcos Dorados dentro de arteBA Feria) su obra favorita entre las cinco seleccionadas. La obra que resulte la favorita del público obtendrá el premio adquisición de U$S8.000 y pasará a formar parte de la colección de Arcos Dorados.
"Asociar a Arcos Dorados a un proyecto como éste, fortalece nuestro vínculo con el arte y con una región reconocida por su diversidad y riqueza culturales. Sin duda, no sólo apoyamos las expresiones individuales de estos artistas, sino que fortalecemos las identidades de sus países potenciadas a través de ellos", declaró el presidente y CEO de Arcos Dorados, Woods Staton.
A partir de esta primera realización, el objetivo de Arcos Dorados es tornar este concurso en un nuevo marco anual para artistas, amantes del arte y coleccionistas de América Latina, ampliándolo, en las próximas ediciones, para toda la región.
Acerca de Arcos Dorados
Arcos Dorados es la más grande operadora de restaurantes en América Latina y el mayor franquiciado de la marca McDonald’s en el mundo. Es una de las 100 empresas privadas más grandes de América Latina operando más de 1,750 restaurantes McDonald’s, 1,200 centros de postres y 200 McCafé en 19 países (Argentina, Aruba, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Curaçao, Ecuador, Guadalupe, Guyana Francesa, Martinica, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Saint Thomas, Saint Croix, Uruguay y Venezuela) y presta servicios de asesoramiento en nueve otros mercados de la región. Tiene más de 100 mil empleados que atienden a 3,5 millones de clientes al día. Además de ser uno de los principales empleadores de la región, Arcos Dorados es reconocida como una de las 25 mejores empresas para trabajar y uno de los principales empleadores de jóvenes en su primer empleo. En 2008, las ventas de Arcos Dorados superaron los US$ 3,5 mil millones, el más alto ingreso anual obtenido por la marca McDonald's desde que abrió el primer restaurante de América Latina, en Puerto Rico, hace 42 años. Arcos Dorados también tiene presencia en el campo de la logística por medio de la Axis, compañía con operaciones en Argentina, Chile, Venezuela y México, con 500 empleados y 150 clientes.

Bueno, bueno, esto sí es un notición, al fin esta empresa “lanza un concurso de esta envergadura”. “Lanzar” es aquí el verbo más adecuado tratándose de la cadena McDonalds´s. Nos dicen luego que:

“El concurso Arcos Dorados elije impulsar a los artistas que trabajan en pintura desafiándolos a explorar todas las posibilidades que la misma ofrece.”

Pero este es un concurso que de concurso tiene muy poco y de impulso a los artistas, menos; si así fuera deberían hacer un concurso abierto con un jurado adecuado, porque ¿quién elije y con que criterio a los curadores? ¿Será Ronald McDonald´s? Que quede claro que no cuestiono a Víctor Florido, cuya obra siempre me resultó interesante, - además ya lo he votado porque su obra junto con la de Gerardo Pulido de Chile, son las mejores- sino la mecánica de selección y el pretendido interés en impulsar a los artistas que trabajan en pintura, porque artistas que trabajan en pintura en Argentina hay miles y elegir un curador para que elija un pintor no es la forma. Y por último, el premio de U$S 8.000 es una miseria si pensamos en los millones de dólares que factura Arcadas Doradas en toda Latinoamérica. Con sólo comparar esta cifra y la cantidad de dinero en premios que otorga el Premio Banco Central de la República Argentina, (270.000 pesos repartidos en 9 premios, de los cuales 60.000 son para el premio homenaje y 50.000 para el 1º premio, estamos hablando de algo así como U$S 65.000 ) puede verse que el premio de las arcadas doradas es una payasada…bueno, Ronald McDonald´s es un payaso ¿no? Ocho mil dólares debe ser lo que venden en hamburguesas en Buenos Aires cada diez minutos. En síntesis, este premio es una grasada bien grasosa, una artimaña berreta para prestigiar a una impresentable empresa de comida basura.
Ahora los dejo porque voy a disfrutar de mi cajita feliz.

Saludos.
El Pato.

viernes, 14 de mayo de 2010

¿QUÉ ES EL ARTE?

Hola a todos.

Imagino que muchos habrán pensado que el Pato Lucas estaba muerto y desplumado, pero no, sólo estaba un poco más ocupado y reflexionando acerca de los mismos temas de siempre. Pido disculpas por mi larga ausencia.
Ustedes ya saben que algunos temas me desvelan, temas para los cuales no encuentro respuestas definitivas, algunos amigos me dicen que así debe ser, que es como funcionan las cosas, que hay cosas que no tienen respuesta, y supongo que tienen razón, pero de todas formas yo no puedo dejar de formular algunas preguntas…siempre las mismas, y la que funciona como título de este texto es una de ellas. En su Teoría Estética, T. W. Adorno dice –cito de memoria- que “La obra de arte es hacer algo con medios racionales, que no se sabe qué es”. Me fascina esta definición, que encierra una aparente paradoja, porque el arte es –para mí- una voluntad de dar forma y esa es su parte racional, pero eso a lo que se quiere dar forma, es siempre resistente al sentido, un núcleo duro, que se resiste a la significación definitiva, o mejor aún, un núcleo blando, maleable, al que sólo pueden imprimirse formas provisorias, sujetas a una rápida caducidad y esto, creo, hace que la definición de lo que el arte es, sea siempre huidiza, paradójica.
Es más fácil, supongo, definir el arte por aquello que no es, es decir, es más fácil definirlo negativamente.

1)- El arte no es mercancía, de eso estoy seguro. Algunos artistas creen que vender muchas obras los convierte en mejores artistas; han decidido vivir del arte y esto significa que la obra debe transformarse en un “producto” a insertar en un “mercado”, están felices cuando la demanda va por delante de su producción, repiten obras a pedido; su obra, desde el inicio, es concebida como mercancía. Eso no tiene nada que ver con el arte, esa es la “lógica mercancía”, la lógica del capitalismo. La obra en su génesis, no puede concebirse como mercancía. El arte y la experiencia estética son “lo otro” del capitalismo. En esto, arte y filosofía están emparentados, ninguno de los dos se concibe como mercancía. Esto no significa que la obra no pueda venderse, pero cuando un artista quiere, por sobre cualquier otra consideración, vivir de su obra, tal vez signifique que su obra ya no existe o bien que, paradójicamente, no se haya dado cuenta de que en realidad, siempre vivió del arte, aunque el arte nunca le haya generado dinero. O tal vez, por último, signifique que el dinero es lo único que le interesa, por sobre todas las cosas; deberíamos preguntarnos entonces, qué lugar ocupa el arte entre sus prioridades. Ya mencioné en alguna ocasión que uno de los consejos de León Ferrari es no vivir de la obra sino de otras cosas, para no perder el foco sobre la obra. Creo que León es un ejemplo muy claro de un artista cuya obra no es mercancía –por más que su cotización actual sea altísima-. León jamás pensó en vender…o en ser famoso.


2)- El arte no es inmediatez (irracional). Ya Hegel en su tiempo daba cuenta de la pérdida de la ingenuidad, decía que ya no había nada inmediato en la concepción estética: “El arte es para la reflexión”. Muchos artistas jóvenes parecen desconfiar de la reflexión sobre la obra; ante la pregunta por el sentido de alguna de sus elecciones formales suelen responder: “por que me gusta” o bien “me salió así”, también con respecto a algunos títulos que eligen para sus obras y cuyas múltiples implicaciones de sentido evidentemente no manejan, responden que a ellos no les interesan los títulos, y uno se pregunta entonces ¿para qué ponen títulos a sus obras?. Un amigo, prestigioso docente en la carrera de cine, recibe preguntas como la siguiente de sus jóvenes alumnos. ¿Para qué me sirve la literatura, si yo hago cine? A lo que él contesta: “para nada, la literatura no sirve para nada”, ironía que el alumno por lo general no capta. Mi amigo siempre dice que los jóvenes no quieren esperar cinco o diez años, quieren ser directores ya; y así son las películas que hacen. Volviendo al texto de Adorno acerca de que el arte es “hacer con medios racionales algo que no se sabe qué es”, parece que estos jóvenes artistas creen, por el contrario, que en el arte todo es irracionalidad e inmediatez, o lo que es peor aún, que en el arte todo son anécdotas, pequeñas anécdotas.


3)- El arte no es comunicación. Lo contrario se escucha con frecuencia. Muchos artistas y algún que otro teórico, ante la pregunta, ¿y para vos, qué es el arte? responden muy sueltos de cuerpo “el arte es comunicación”. No muchachos, están equivocados. La publicidad es comunicación, eso es seguro, y si la publicidad es comunicación, el arte, claramente, no puede serlo. En términos generales, la comunicación implica un emisor, un receptor y un código en común a través del cual se transmite el mensaje. ¿Cuál sería el código en común en el arte?
Elena Oliveras en su compilación “ Cuestiones de arte contemporáneo”* dice en la página 126:

“Siguiendo a Adorno, diremos –aunque mucho nos pese- que el arte no es comunicación, que la función del “arte autónomo” (…) es registrar el presente, ser síntoma del espíritu del tiempo, y esto no siempre puede ni debe ser dicho en términos evidentes, explícitos o comprensibles para todos. Una excesiva claridad (el didactismo) desnaturalizaría el mensaje de la obra, anularía lo que le es esencial, su complejidad semántica.
Además, siendo el arte síntoma del tiempo, y si el nuestro es el de la contradicción –a mayor enriquecimiento tecnológico, mayor pobreza o marginalidad- y el de la especialización, que cada vez más dividen a las comunidades de pensadores y científicos ¿cómo pretender que el arte sea para todos?
Precisamente, la mayor dificultad a la que deben enfrentarse hoy las instituciones culturales es, por un lado, comunicar –con la idea de que el arte es para todos- y, por otro, problematizar. En el primer caso se integra, se reconocen las capacidades de unos y de otros, en el segundo se dificulta el contacto, se sorprende y se desconcierta al espectador invitándoselo a ver y a construir un sensorium diferente.”

*Cuestiones de arte contemporáneo” Hacia un nuevo espectador en el siglo XXI.
Elena Oliveras (ed.)
Emecé arte.

Bueno, no necesito agregar mucho más, salvo que podríamos decir que en la obra algo se transmite, pero transmisión y comunicación son dos cosas diferentes; nunca sabemos cabalmente qué es eso que se transmite.


Hasta la próxima.
El Pato Lucas.

sábado, 23 de mayo de 2009

POSCRISIS, HORACIO ZABALA Y LOCUTORES QUE RECITAN A MARX.

Hola a todos.

El sábado 9 de mayo asistí a la presentación del libro “Poscrisis”, de Andrea Giunta sobre el arte argentino después de la crisis. En un par de oportunidades me sentí tentado a intervenir en la charla posterior a las presentaciones, pero preferí hacerlo por esta vía.
La muy prolífica autora dijo, respondiendo a alguna pregunta, que ya no había un marco de valoración para el arte, que la valoración de las obras de arte en términos de “buenas” o “malas”, era cosa del pasado, cuando la teoría modernista dominaba el campo de las artes visuales, y que ella prefería pensar cómo una obra funcionaba de acuerdo a determinados contextos, o cómo adquiría nuevos sentidos de acuerdo a nuevas situaciones epocales. Bien, sí, estoy de acuerdo en que la teoría modernista con Greenberg a la cabeza quedó desbordada e imposibilitada para explicar la proliferación de formas, lenguajes y soportes a partir del Pop, movimiento que Greenberg nunca pudo aceptar, ya que para él representaba un retroceso dentro del marco de su teoría lineal y progresiva. Pero lo que no se dijo en esta charla, y me parece que es más que evidente, es que sí hay un marco de valoración de las obras de arte, el único marco de valoración de casi todo en el mundo contemporáneo, y ese marco es el mercado. Es más, la palabra “mercado” no se escuchó ni una vez a lo largo de la presentación, lo cual me resultó muy extraño. Entre el público asistente se encontraba Orly Benzacar y creo que podemos considerar a su galería como un marco de valoración bastante importante ¿no?
Si no, le podemos preguntar a Marcelo Pombo, que estaba sentado a la diestra de Giunta en la mesa de presentación. Pombo es artista de la galería de la calle Florida y declaró hace no mucho tiempo que si no fuera por las imposturas del arte contemporáneo el no estaría en Ruth Benzacar sino vendiendo artesanías en Plaza Francia. Otro marco importante de valoración es la opinión de los críticos, hace poco, una crítica, tal vez un poco intoxicada, dijo que Pombo era Rembrandt. Todavía me sigue sorprendiendo que les paguen por escribir esas cosas. Nada más fácil que desligarse de la responsabilidad de juzgar la calidad de las obras que declarar una imposibilidad ligada al clima de época, y por otro lado valorar, a través de la inclusión en un libro, determinados nombres, por otra parte ya archiconocidos y posicionados.
Ya dije alguna vez que no soy un nostálgico, y que no pretendo volver atrás, a criterios de valoración caducos e insuficientes para el panorama actual de las artes visuales, pero lavándonos las manos en nombre de teorías contemporáneas, o eligiendo los mismos nombres de siempre, sólo eludimos la responsabilidad de plantarnos frente a la valoración del mercado, que supongo, podremos coincidir en que no es la más adecuada ni desinteresada. Pienso que este es otro debate que nos debemos, cómo dar valor más allá de la omnipresente lógica del mercado.
Otro tema que quedó flotando en la presentación de “Poscrisis” fue el del arte de los 90, la década infame del menemato. Y Giunta –con Pombo a su diestra- declaró estar en contra de las opiniones que relacionaban al arte del Rojas con el menemismo, porque la estructura de poder menemista no compraba eso. Y seguramente tiene razón, la estructura de poder menemista, compraba, -si es que compraba arte- a un mercachifle experto en “el arte de los argentinos” o invertía -se dice- algunos dineros sobrantes en importante galería de la Av. del Libertador. de acuerdo, pero ese argumento no es suficiente para desligar las estéticas del Rojas de la profunda banalización que sufrió la sociedad argentina durante ese período, y no está demás recordar la frase que el Rembrandt argentino, sentado como ya dije, a la diestra de Giunta, pronunció por aquellas épocas –cito de memoria: “No me interesa nada que suceda a más de medio metro de mi persona”, ni más ni menos que lo que pensaban los que por la misma época emigraban en masa hacia los countries, buscando aislarse de lo que sucedía en el país para vivir una vida paradisíaca gracias a la receta del neoliberalismo - en la versión ultraberreta y salvaje de Carlos 1º- que los beneficiaba a ellos mientras destruía el futuro de la mayoría de los argentinos. El problema de Rembrandt, perdón, de Pombo hoy, es que caminando por cualquier calle de Buenos Aires y a veces a menos de medio metro de su persona hay familias enteras revolviendo basura y gente durmiendo en las calles; paisaje posmenemista –porque si hablamos de “crisis”, o de “poscrisis” estamos eludiendo el verdadero nombre de la cosa.

Pero volviendo al tema de la valoración de las obras de arte, acabo de leer un breve texto de Horacio Zabala, de aparición reciente, titulado: “Marcel Duchamp y los restos del readymade”, texto que recomiendo por poseer dos cualidades a mi juicio fundamentales, brevedad y claridad. Voy a reproducir aquí algunos fragmentos significativos que se relacionan con mis comentarios previos acerca de la posibilidad o imposibilidad de valorar y del mercado como única instancia.

En la página 35 Zabala dice:

“Desde el readymade en adelante (al menos hasta la más inmediata actualidad del primer decenio del siglo XXI), para conferirle estatuto de obra de arte a un objeto, proceso o situación, a un proyecto, idea o señal, el artista debe contar con la aprobación (y complicidad tácita o explícita) de los críticos, historiadores, curadores, coleccionistas, administradores de centros culturales, fundaciones, galerías, medios de difusión y empresas patrocinantes. Obviamente, quienes aprueban el proyecto o la obra de un artista (que Dickie llama “candidato de apreciación") se encuentran en una situación inquietante: muchas son las obras e ideas que el ojo de la institución, del mercado y de la crítica de arte valoriza y legitima o desvaloriza e ignora. El museo que exhibe, los medios que difunden, los catálogos que clasifican, los textos teóricos que interpretan y los espectadores que contemplan, no sólo hacen aparecer el objeto en cuestión como obra de arte, sino que también hacen aparecer al sujeto que lo hace como artista.”

“El consenso o el disenso del mundo del arte a propósito de cualquier manifestación artística pierde sentido y peso cultural ante la vigencia del “todo vale”. Para Nelson Goodman la pregunta ¿qué es el arte? y sus incontables respuestas, que atraviesan la historia y en particular el arte del siglo XX, ya no son pertinentes. (…)Por lo tanto, el autor escribe que “(…) una cosa puede funcionar como obra de arte en ciertos momentos y no en otros. En los casos cruciales, la verdadera cuestión no es “¿cuáles objetos son (de manera permanente) obras de arte?” sino ¿cuándo un objeto es una obra de arte, o más brevemente, ¿cuándo hay arte?”.De esta manera, Goodman alude a los factores y circunstancias del contexto que permiten a un objeto cualquiera aparecer como una obra de arte. Pero su relativismo pasa por alto la reflexión crítica acerca de la intencionalidad y responsabilidad del artista (si bien la pregunta que comienza con “cuando” no niega ni se opone a las preguntas que comienzan con “qué” o “cómo”, sino que las enriquece)”

“Desde la difusión del concepto de readymade, la pregunta ¿qué es la obra de arte? no desapareció, sino que se ha extendido a las circunstancias de su producción, existencia, difusión y recepción. En 1947 Marcel Mauss afirmaba que ”(…)se estudiarán cuidadosamente todas las circunstancias que rodean a cada objeto a cada acontecimiento artístico: dónde, quién , cómo, para quién, por qué. Por definición, un objeto artístico es un objeto reconocido como tal por un grupo”

Yo agregaría aquí “por un grupo de poder”. Continúo con Zabala:

“Esta es una definición que excluye cualquier especulación acerca de la esencia, la verdad y los atributos formales del objeto artístico. Nada es en sí una obra de arte, pero cualquier obra humana puede asumir la identidad artística si un grupo la reconoce y enuncia como tal” (…)


Pag. 38: “Tanto Duchamp como Mauss afirman que cuando un objeto es contemplado y disfrutado, interpretado y nombrado, analizado y criticado como una obra de arte, el objeto es (o tiende a ser durante un cierto tiempo) una obra de arte. A partir de aquí surgen aspectos paradojales y nuevos interrogantes con respecto a los criterios de legitimación e las obras por las instituciones, el mercado y la situación socio-cultural particular del “mundo del arte”.

Bueno, y aquí vienen los últimos fragmentos que a mi juicio son más que interesantes:

Pag. 46. “(…) Para Arthur Danto, “(…) no hay obligaciones a priori relativas al aspecto de las obras de arte visuales, de manera que todo lo que aparece visible puede convertirse en una obra de arte visual. Esta posibilidad forma parte de lo que significa realmente vivir el fin de la historia del arte. Esto implicaría también el fin (entendido como consumación y agotamiento) de los criterios estéticos, y por consiguiente ,la imposibilidad de juzgar y evaluar. Si el arte nada impone ni excluye, sino que al contrario, todo expone e incluye, lo que gobierna es el principio indiscriminado del “todo vale” (recordemos que cuando en el lenguaje corriente se quiere expresar la ausencia de criterios que impiden la comprensión de las diferencias, se dice que “todo vale”. Esto significa que tienden a desaparecer la especificidad y la autonomía del arte, atributos que determinaron su existencia desde el Renacimiento en adelante. La ausencia de discriminación ,también puede ser interpretada como el resultado de la imposición que ejerce la irracionalidad de nuestra democracia de mercado donde “todo sirve por igual”. Así, las obras de arte (no sólo visuales) terminarán integrándose a la sociedad del espectáculo y del entretenimiento permanentes, como anticipara Guy Debord en 1967 y reactualizará en 1988”

(…) Hace muchos años que no es posible distinguir la obra de arte de la comunicación visual, la información, la publicidad o la moda. (…)

(…) Los espacios específicamente dedicados al arte, sin dejar de exhibir obras de arte (pensadas como arte) exhiben objetos, imágenes y situaciones que provienen de ámbitos no necesariamente creativos ni artísticos. Esto significa que se estimula y privilegia la mirada hedonista, distraída, conciliadora y ávida de novedades, puesta al día por la globalización y la esteticidad difusa. El resultado evidente es la neutralización de las singularidades e independencias, y en consecuencia, la generalización de la homogenización y la equivalencia. (…)

Pag. 47: (…) En estas condiciones, el arte ya no puede pretender identidad y dignidad cultural con respecto a la influencia o incluso a la hegemonía de otros dominios como el imperialismo mediático, el poder político y sus sistemas de control. Es pertinente que hoy nos preguntemos qué queda de las preguntas por el arte (qué, por qué, cómo, dónde, y cuándo), de qué manera todavía lo podemos pensar y sentir si pensamos y sentimos que las preguntas “no pertenecen al pasado” sino al presente”(…)

Bueno, está todo dicho, no tengo nada para comentar. Pero ya que hablamos de los restos del readymade, no sé si habrán visto el suple que sacó La Nación el sábado 16 de mayo enteramente dedicado a Arte BA, es decir, enteramente dedicado al mercado. En él se elogia muy especialmente al premio Petrobrás, allí se dice, entre otras cosas que este premio es “ el más reconocido y esperado dentro del circuito cultural contemporáneo, (páginas 10 y 11)”. Es verdad, yo no duermo esperando ese premio que viene a ser como el premio Turner del subdesarrollo, en fin, también nos adelantan algunas imágenes de los “proyectos” –ahora todo son proyectos- seleccionados este año, entre los cuáles se encuentra uno de Dolores Zorraquín (1984) titulado “Refugio” que consiste en “la construcción de una ballena de 6 x 150 x 120 m, rodeada de vestigios de otros animales quemados y de cenizas. (…) la ballena será la única forma reconocible y sobreviviente después de un incendio”
Bien, supongo que esta chica está influenciada por la famosa whale movie , “Salven a Willy”, lo cuál es irreprochable, a mí esa película me conmovió hasta las lágrimas, pero más allá de eso, en la foto que reproduce la obra –perdón, el proyecto- no está muy claro si lo que estamos viendo es una ballena o un sorete de perro gigante. Creo que Dolores tendría que visitar “Mundo Marino” . Bueno, habrá que verlo en vivo y en directo, tal vez sólo sea una cuestión de perspectiva. Pero el que más me impactó de todos estos “proyectos” es el de Bruno Dubner y Rodrigo Moreno (1978 y 1972) “Locutores profesionales leen El Capital de Karl Marx.” Durante las 56 horas que durará arte BA´09, tres locutores profesionales se alternarán sucesivamente para leer las 3366 páginas que componen la totalidad de El Capital de Karl Marx.
¡Este proyecto sí que es revolucionario! Estoy seguro de que todos los galeristas y coleccionistas se sentarán durante las 56 horas a escuchar El Capital y experimentarán una verdadera epifanía que transformará sus vidas.
No entiendo muy bien, ¿Esta obra pretende ser irónica? ¿Cínica? Yo creo que no llega a ser ninguna de esas cosas. Es simplemente una idea tonta y banal. Queda claro que en esta época cualquier pavada poco elaborada es considerada “arte conceptual”, cualquier “ideita” berreta alcanza la dignidad del concepto a falta de verdadera reflexión y pensamiento. Me pregunto si estas serán las mejores propuestas que recibe el jurado, si ese jurado finalmente dirá “ Y bueh…es lo que hay”, o si ellos mismos estarán un poco idiotizados por tanta teoría, y también me pregunto ¿Quién elije a los jurados? Quién sabe, lo cierto es que uno se pregunta –y ya son muchas preguntas- si estos jóvenes artistas son “artistas” o simplemente “jóvenes”. Yo, personalmente me quedo con Gilbert y George.

Hasta la próxima.
El Pato.

martes, 7 de abril de 2009

NUEVA FÁBRICA DE JÓVENES DE EXPORTACIÓN, ZAPATOS QUE NO APARECEN POR NINGÚN LADO Y CONSEJOS DE LEÓN FERRARI

El trabajo del artista es profundizar siempre el misterio.
Francis Bacon


Luis Jalffen, un amigo filósofo fallecido hace varios años, gustaba de contar una historia con moraleja. Se refería a un hombre muy humilde que vivía en un pueblo pequeño. Este hombre tenía un solo par de zapatos. Lo más normal del mundo era para él levantarse por la mañana y ponerse sus zapatos, que la noche anterior había dejado junto a su cama. Un día, el hombre se levanta y sus zapatos no están. Muy extrañado comienza a buscarlos por toda su casa. No los encuentra. Entonces sale descalzo a la calle y comienza a llamar a las puertas de sus vecinos para preguntarles si vieron sus zapatos. Todos responden que no. Nadie ha visto sus zapatos. Un verdadero misterio. Al poco tiempo todo el pueblo está hablando sobre los zapatos del hombre, conjeturando acerca de sus posibles destinos, acerca de la imposibilidad de su desaparición. Los zapatos desaparecidos son tema de conversación en los bares, en las tiendas, en la calle; pero los zapatos no aparecen nunca más. El hombre está irremediablemente descalzo.

Moraleja.

Cuando se habla mucho acerca de algo, es porque ya no existe.

Bien, este texto –como todos mis textos- es sobre arte, y por lo tanto ustedes ya deben haber captado el sentido de la moraleja que tiene un tufillo a Baudrillard, pensador con quien comparto varios puntos de vista. El epígrafe de Bacon me parece muy apropiado, no sólo porque acuerdo plenamente con su contenido, sino porque me pregunto a diario si el arte contemporáneo, (el arte de los jóvenes de exportación), cumple con esa función o más bien banaliza y disuelve toda posibilidad de misterio. En fin, este texto se refiere a una nueva usina de jóvenes de exportación: el flamante programa de arte de la universidad Di Tella – programa que no aparece como muy serio ni muy sólido, sino más bien, hecho a las apuradas para aprovechar el nuevo negocio del arte contemporáneo en la argentina y que además muestra una vez más la misma trenza de acuerdos de poder entre los nombres de siempre del mundillo del arte argentino- y a la relación de este programa con las (y ya van…) increíblemente obvias notas del suple ADN cultura del diario La Nación, aparecidas en su edición del sábado 7 de marzo de 2009. Ya en la portada del citado suplemento leemos acerca del contenido de sus notas principales “Enseñar arte”, dice, y allí mismo nos informan que:


“se quintuplicó el número de alumnos que buscan en los claustros académicos o en los circuitos informales profesionalizarse en el vasto, multidisciplinario, mutante y mestizo universo de las artes visuales. El boom global llegó a la Argentina (…)”

Yo creo que el único boom global que llegó a la Argentina es el boom de la crisis global y el resto son espejitos de colores y baratijas de esas que nos vienen vendiendo desde hace cinco siglos.

Bien, seguimos, porque lo más jugoso está en las notas escritas por Raquel San Martín y Alicia de Arteaga.

Comencemos por Alicia de Arteaga, que es la editora de arte del suple. Su columna en la página 2 se titula: “M’hijo el artista”.

Dice Arteaga en un fragmento muy significativo:

“(…) He visto crecer el fenómeno del aprendizaje de arte extramuros e intramuros gracias al aura de gurúes intocables como Nicholas Bourriaud, Catherine David, Ivo Mesquita, y Paulo Herkenhoff, que despertaron, junto con las teorías del filósofo estadounidense Arthur Danto, primero la curiosidad y luego la necesidad de una formación que cumpliera con los estándares internacionales (…)”

“Gurúes intocables”, que maravilla. Bueno, Nico Bourriaud será intocable aquí donde todo lo que viene de afuera es intocable, porque tengo entendido que en Francia recibió bastantes palos; en cuanto a Catherine David, tal vez ustedes recuerden que es esa teórica para la cual los artistas prácticamente no existen, sólo tienen entidad gracias a la palabra de los teóricos, sin ellos no somos nada. Arthur Danto es ese filósofo tan deliciosa, melosa, ingenuamente norteamericano con el cual nos vienen torturando desde hace varios años y que supongo Alicia de Arteaga habrá leído y comprendido de cabo a rabo, igual que a Nietzsche, Hegel, Benjamin, Adorno, Marx… sobre todo Marx…
Me pregunto por otra parte como conjugar la palabra estándares con la naturaleza del arte. ¿No será el arte algo muy alejado de cualquier estándar?
Mainstream, estándares internacionales, son conceptos que nos hablan muy claramente acerca de lo que tenemos que hacer para no quedar afuera de la historia, una historia que por supuesto, se escribe en otra parte, como siempre, y que aquí, en Argentina tiene sus centros de poder y difusión, sus fabricas de “Jóvenes de exportación”, como la beca Kuitca o como el nuevo programa de arte de la universidad Di Tella; también noté hace poco que en el edificio de la UADE sobre la calle Lima e Independencia, colocaron un gran cartel que dice “UADE Art Institute”, ¿Será para extranjeros, o sólo la ocurrencia de algún boludo?

Bueno continuemos porque lo que viene ahora no tiene desperdicio.

“Paralelamente, crecieron los talleres amateurs, las clínicas de obra, y las becas bien remuneradas, y se multiplicaron los cursos extracurriculares dictados por historiadores que usan zapatos de Prada y que comparten con la audiencia del nuevo coleccionismo, ansiosa por “saber de arte”, la degustación del último varietal de altura”


Bueno, estos no son los zapatos del hombre de la historia con moraleja, nadie pierde unos zapatos de Prada. Con sinceridad, me encantaría pensar que Arteaga está siendo irónica…pero sospecho que los zapatos de Prada y el último varietal de altura le interesan mucho más que el arte.
Otro fragmento:

“(…) Hoy, los padres burgueses alientan la carrera de “m’hijo el artista” y se enorgullecen del máster que harán en el Royal College de Londres o en el Bard de Nueva York (…)”

¿Que mejor prueba de la muerte del arte podría pedirse cuando los burgueses alientan la carrera de “m’hijo el artista”?
Para el final de su columna De Arteaga nos reserva un caramelo bastante indigerible.

“Como en todo fenómeno que se precie, siempre hay un disparador. La chispa se llamó Mark Rosenthal, un flaco de mirada profunda que llegó a fines de los años noventa para dictar un seminario de curaduría en el Fondo nacional de las Artes, organizado por la Fundación Proa. Con Adriana Rosenberg compartimos un largo café con Mark y su sabiduría. Era entonces curador del museo Guggenheim de Nueva York y conocía como nadie el poder y la gloria que un curator podía manejar en las aguas turbulentas del arte contemporáneo. El selecto grupo de alumnos que lo escuchó tomó debida nota de las enseñanzas del “profeta” llegado del Norte. De ese semillero salieron los curadores que hoy manejan proyectos bienales, muestras y carreras. (…)”

¿Más claro? Imposible. Los profetas siempre vienen del norte, como las recetas económicas y este vino a traer la receta para el arte del neoliberalismo, por eso, ese selecto grupo de alumnos que tomaron debida nota de las enseñanzas del profeta, hoy sostienen y promocionan un “arte joven” hecho de puro vacío y banalidad, justo a la medida de un sistema que produce exclusión social, miseria y dolor a escalas monumentales.

Bien, podemos pasar ahora a la nota de Raquel San Martín (Pág. 4) que comienza así:

“(…) Con la misma velocidad que en su momento detectó un futuro para las carreras de administración de empresas o las de comunicación, el mundo universitario local vio en el arte un “nicho”, según la jerga del marketing, con enormes posibilidades.”

Ya empezamos con la jerga del marketing, con lo cual queda claro que de arte no vamos a hablar ¿no? Pero bueno, el suple ADN ya nos tiene acostumbrados a eso, allí se habla de éxito y mercado más que de otra cosa.
Prometo no transcribir toda la nota sino sólo algunos párrafos significativos.
Y aquí va el primero:

“Como eco de una tendencia que ya tiene años en otros países, aquí se crean carreras, se publican libros y se abren posibilidades de investigación en todo aquello que acompaña y sostiene a los artistas, desde seleccionar y colgar sus obras hasta criticarlas y estudiarlas, pasando por promoverlas en el mercado. En ese sentido, el campo artístico –nunca como hoy una actividad colectiva- ha logrado la señal más clara de éxito: poder ser pensado como actividad profesional”

Chan, Chan…Habrán notado que en el segmento final aparecen dos palabras clave: éxito y profesional. (No voy a repetir lo que ya dije, pero quienes no lo hayan leído pueden entrar en: www.lucaspato.blogspot.com y leer uno de los envíos más recientes titulado “Artistas profesionales”)

Seguimos.

“Impulsado por un discurso político que atribuye a la cultura la capacidad de integrar socialmente y generar recursos, el arte se puso de moda. Y ya hay quienes alertan sobre la saturación de profesionales formados para un mercado local que, aún en expansión, tiene dimensiones modestas y una multiplicación de ofertas que no arriesgan demasiado desde el punto de vista intelectual”

Guau!! Hay que avisarle a los miles de familias que viven cartoneando y revolviendo basura por la ciudad de Buenos aires que la cultura tiene la capacidad de integrar socialmente, tal vez aún no se dieron cuenta. Subrayé muy especialmente la frase “el arte se puso de moda” porque, no sé ustedes, pero yo siempre he creído que la moda es casi lo más opuesto al arte que uno pueda imaginar, y por lo tanto si “el arte se puso de moda”, son muy malas noticias para el arte. Me gustó lo de la “multiplicación de ofertas que no arriesgan mucho desde el punto de vista intelectual”…aunque yo pondría “no arriesgan nada”.

No quiero extenderme más con las notas de ADN ni con el programa de la universidad DiTella –pueden consultarlo en Internet- que como ya dije, parece armado a las apuradas y sin mucha coherencia por lo cual queda claro que no es la formación lo determinante sino más bien lo que sucederá terminado el primer año, cuando seis de los alumnos del programa, los “mejorcitos”, los de exportación, sean seleccionados para pasar directamente a la beca Kuitca y otros seis entrarán por concurso y tendremos una nueva camada de artistas jóvenes producidos –palabra más que adecuada ya que se trata de productos- como pollos en la incubadora DiTella-Kuitca, que los madura rápidamente, pero los deja estériles; sus huevos… perdón…sus obras, estarán irremediablemente vacías.

Para terminar y por oposición a esta lógica del éxito rápido y las estrategias para producir jóvenes artistas que se amolden al “mainstream” y los “estándares internacionales”, quiero transcribir un fragmento de la entrevista de Laura Casanovas a León Ferrari, que publicó ADN cultura (al fin una buena) el sábado 21 de marzo de 2009, dónde León dice, entre otras cosas:


(…) En el arte hay que perseverar. Es lo que les digo a los jóvenes. Hay que ser paciente, trabajar, no fijarse en el mercado. (…)

Y luego, ante la pregunta: ¿El horizonte del artista tiene que ser el trabajo? Responde:

“No. Tiene que ser la renovación. Porque si uno se queda, corre el riesgo de repetir lo que tiene éxito y ahí se embroma. Uno se tiene que ganar la vida con otra cosa, si no, se deforma para vender. Durante treinta años me gané la vida haciendo otras cosas, y, mientras, me dedicaba también al arte” (…)

¿No será este un modelo más genuino a seguir y no el que nos impone el capitalismo globalizado con sus estándares internacionales a través de sus representantes locales? Sería bueno, creo yo con toda humildad, que los jóvenes artistas que tengan un pensamiento crítico, se planteen esta cuestión.

Para el próximo envío tengo reservada una joya: fragmentos de un libro que ya les recomendé anteriormente y que vuelvo a recomendarles. “LO CONTRARIO DE LA INFELICIDAD, promesas estéticas y mutaciones políticas en el arte actual” de José Fernández Vega, y lo que voy a transcribir, no casualmente, habla del afamado Instituto Di Tella…pero desde una perspectiva menos laudatoria…menos chupamedias bah.

Bueno, los dejo porque me estoy poniendo mis zapatos de Prada para ir con Alicia De Arteaga a degustar el último varietal de altura...si paga ella, claro.


Abrazos, besos y otras demostraciones efusivas.
El Pato Lucas.

lunes, 9 de febrero de 2009

JÓVENES DE EXPORTACIÓN

Hola a todos.

Nuevamente, una joya de la retórica me obliga a escribir sobre el suplemento ADN, algunos dirán que le estoy haciendo publicidad de tanto citar sus textos, pero les aseguro que no es así, el Pato Lucas no se vende….todavía. Parafraseando un chiste popular “patos sobran, lo que faltan son inversionistas”. La mencionada joya es la nota de Javier Villa –(sí, ustedes lo recuerdan, Villa es el fino humorista, autor de la entrevista a Daniela Luna oportunamente comentada)- publicada en el suple ADN del sábado 31 de enero de 2009, titulada “Jóvenes de exportación”. Debo comenzar por transcribir –como ya es habitual- algunos fragmentos de la nota.

Comienza Villa su nota diciendo: 

“Tal vez sea demasiado temprano para determinar con precisión por qué el arte argentino joven de los últimos años circula por espacios internacionales con mayor facilidad que en décadas pasadas”


Sí Javier, efectivamente es demasiado temprano para todo, tanto para hablar del verdadero valor de las chucherías de ocasión que producen muchos de estos jóvenes, como también para hacer un análisis de los motivos que originan el fenómeno. 

Villa no piensa lo mismo y aventura:

“Se podría arriesgar varias causas, tanto globales como locales, para justificar el fenómeno. Incluso estas causas podrían ser distintos peldaños interconectados que forman una escalera precaria hacia el centro”


Ahhh!! El centro, el centro…yo me pregunto: si lo “global” tiene un “centro” ¿Sigue siendo global? ¿No será más bien “Imperial”? 
Bueno, en fin, sigamos.

“Por ejemplo: mayor rapidez y menor costo en la transmisión de la información; popularización universal del sistema de residencias para artistas extranjeros;”

Claro, artistas extranjeros que quieran ir a aprender cómo hacer un arte igualito, igualito al que quieren en “el centro”.
Y sigue Villa:

“pequeñas modas fugaces de lo periférico y que sirven de alimento estético e ideológico para el centro y son baratijas para el coleccionismo global”

Esa me gustó Javier, aunque la dejás picando, deberías profundizar un poco más en ese argumento ¿O lo de las baratijas fue un fallido?

“Un programa de educación artística local muy influyente dirigido por Guillermo Kuitca (artista que realmente supo internacionalizarse)


Bueno, local, lo que se dice local no era salvo porque se hacía acá, porque ideológicamente era un programa “del centro”, es allí dónde la mayoría de estos jóvenes aprendieron a hacer sus baratijas a gusto del “coleccionismo global”, ¿no?
Sigue:

“curadores argentinos del nuevo milenio que se profesionalizaron en programas de crítica y curaduría en el exterior y cosecharon buenos contactos con instituciones y agentes; iniciativas de redes globales e incentivos de perfeccionamiento foráneo como los de Trama y Antorchas; una feria de galerías que sedujo de a poco al visitante mainstream, ya sea teórico, artista o galerista”


Bueno, aquí tenemos bastante material. Todo suena a un sistema cerrado de influencias y relaciones pero la clave es la formación y el perfeccionamiento en el exterior de críticos y artistas, o bien en programas locales que reproducen la lógica del centro.
Continúa:

“galerías que comenzaron a invertir en parcelas de ferias internacionales; adolescentes que, mientras eran influenciados por unos años noventa domésticos en los espacios porteños, recorrían el mundo a través de Internet, consumían a Mike Kelley, Rirkrit Tiravanija, Olafur Eliasson, Illya Kabakov y los hermanos Chapman, entre otros, y se empapaban de teorías relacionales, discursos sobre redes, apropiaciones, remixes y etcéteras.”

¡Qué parrafito Villa! Bien, nuevamente lo que queda claro es que hay que nutrirse de lo que sucede afuera y yo creo que muchos de estos chicos más que empaparse se ahogaron en esas teorías y la verdad es que lo de los hermanos Chapman me suena raro porque si alguno de estos jóvenes de exportación se hubiera nutrido de ellos al menos sus obras serían un poco perturbadoras, cosa que claramente no sucede.
Seguimos:

“Es cierto que pueden existir varios argumentos más, pero el objetivo de este artículo no es presentar un ensayo de época, si no atemperar con pocos ejemplos un deseo de información que pocas veces se ve satisfecho: saber qué están haciendo los chicos cuando se van de casa.”


Buenísimo, este final es buenísimo. Claro que existen varios argumentos más, justamente esos que Villa no explicita pero que pueden leerse claramente entre líneas. 
Fíjense como en muy pocas líneas Villa nos muestra cómo el arte contemporáneo argentino no es más que una mísera prolongación de lo que hacen y dicen que debe hacerse los artistas y críticos del “centro”, cómo nuestros jóvenes deben ajustarse a esos parámetros para insertarse en el “mainstream”. Ya lo dijimos en alguna oportunidad, el mainstream es esa “corriente principal” (la del arte contemporáneo globalizado) en donde se disuelven todas las identidades, especialmente las de estos jóvenes, que en realidad nunca tuvieron una identidad, pues desde su más tierna adolescencia fueron formados por teorías y prácticas del exterior. Y Villa nos cuenta todo esto con orgullo. ¿No es un poco vergonzosa esta dependencia? ¿No muestra con claridad que seguimos siendo provincianos, dependientes, incapaces de producir otra cosa que no sea lo que nuestros “padres” del “centro” nos dicen que debemos hacer? En cuanto a la intención de J.V. de “atemperar un deseo de información que pocas veces se ve satisfecho: saber qué están haciendo los chicos cuando se van de casa” ¿A quién se refiere? ¿A los padres de estos chicos? ¿Quién más reclama esa información? Además, los mayores sabemos que cuando los chicos se van de casa, muchas veces hacen boludeces, y no es cuestión de andar festejándoles todo lo que hacen ¿no?
Pero ahora viene lo mejor pues Villa nos cuenta quiénes son estos seis jóvenes que está promocionando con su nota, nos habla un poco de cada uno de ellos, incluye una foto (de ellos y de algunas de sus obras). Decidí tomar sólo a dos porque me parecen emblemáticos de cómo la retórica construye castillos en el aire, o es capaz de dar forma a algo que no la tiene. Estos dos jóvenes son Miguel Mitlag y Luciana Lamothe, uno viene –por supuesto- de la beca Kuitca y la otra –por supuesto- de currículum 0 (R. Benzacar) y del Rojas. 
Nos cuenta Villa que la obra de Mitlag se llama “”Holiay” e incluye un fragmento en el cuál se ven un montón de puntitos de colores sobre un fondo presumiblemente blanco.


Villa explica: 

Entre fines de 2007 y principios de 2008 vivió en Berlín. Allí desarrolló Holiay: “Una especie de polifonía fértil e imperfecta, de grito primitivo, hallazgo artístico y vacaciones”


¿No es maravillosa la retórica? Pero siempre, siempre, aún en la construcción más delirante hay algo de verdad, y en este caso es cuando dice “vacaciones”.
Luego J. V. nos explica que el proyecto se exhibió en Berlín en la Galerie Koal: 

“donde Mitlag presentó prototipos de elementos genéricos alterados en su escala: una bolsa de plástico de 3,8 x 2,3 m colgada del techo, una caja de zapatillas Adidas en escala 10 a 1 (casi una pequeña pileta), un rollo de alfombra que sobresale de una base inclinada y un fondo mural de etiquetas autoadhesivas en cuatro colores pegadas sobre la pared con un patrón formal que producía un movimiento óptico al actuar sobre las piezas escultóricas más estáticas. De este modo, Mitlag reacomodó y modificó la sensación espacial y buscó atravesar esos objetos cotidianos para que brotara su singularidad formal, constructiva e ideológica, con diferentes usos y cargas simbólicas según la ciudad habitada.”

Imaginen la profunda revelación experimentada por los espectadores de la obra de Mitlag al percibir por primera vez en sus vidas la singularidad formal e ideológica de una caja de zapatilla Adidas, debe haber sido algo parecido al Satori descubrir que una caja de zapatillas es un rectángulo con cuatro paredes y una tapa…ahora, a mí el problema ideológico de la caja se me escapa, y de la bolsa de plástico ni hablar, pero tal vez con el tiempo llegue a entender el profundo significado de la obra de Mitlag. Hablando de cambios de escala, recordé la obra del artista alemán Ron Mueck y recuerdo particularmente una de sus trabajos que más me impactaron.


“Papá muerto”, el cuerpo de su padre muerto, absolutamente realista, que recuerda al “Cristo muerto” de Holbein, y donde Mueck trabajó hasta las uñas partidas de los pies y cada poro y cada pelo en forma implacable, pero lo terriblemente perturbador es la escala ya que la figura mide un metro con veinte centímetros. Mueck juega siempre con la escala que a veces es desmesuradamente grande y a veces muy pequeña pero siempre impactante y perturbadora. Por favor, no piensen que traje el ejemplo de Mueck para establecer algún tipo de comparación con la obra de nuestro joven de exportación…no pensarán eso de mí, la obra de Mitlag me parece realmente profunda, perturbadora y desestabilizante, sin ir más lejos, esta mañana me costó mucho sacar mis zapatillas de su caja, una sensación de extrañeza me embargó por completo y descubrí que mi vida no será igual luego de haber comprendido el mensaje de Mitlag.  
Démosle nuevamente la palabra a Javier Villa que nos contará algo acerca de la obra de Luciana Lamothe.

“En 2008 representó a la Argentina en la Bienal de Berlín. Allí realizó Steelkill, un proyecto específico inspirado en el desmantelamiento del Palacio de la República, edificio comunista de acero y vidrio cuya estructura contenía un aislante altamente tóxico. El trabajo aborda la dialéctica destrucción-construcción, al desenfocar los límites de este binomio frente a una situación espacial dada y fusionar discursos sobre la arquitectura institucional, la instalación escultórica, y la performance.
El edificio estaba siendo desmontado por maquinaria que en general se utiliza para la construcción; el esqueleto quedaba a la vista mientras que cada parte era guardada en un depósito, lo que permitía una hipotética reconstrucción con los mismos materiales. La artista desarrolló un cartel de estilo publicitario con una estructura de andamios, donde colocó una foto del edificio con una frase invertida (“Cortarte todo”) que hacía referencia a la posibilidad de lo reversible y lo irreversible.”


Bueno, tenemos una obra que nos representa en la bienal de Berlín, titulada Steelkill título que no deja dudas acerca de la identidad de la artista, la obra es un cartel con un texto invertido –cortarte todo- que según Villa hace referencia a la posibilidad de lo reversible y lo irreversible….no entendí. No importa. Lo que me parece muy claro es que la obra revela muy claramente la falta de identidad de la artista que es un reflejo de la formación recibida. La obra es irreversiblemente banal porque se revela sólo como una estrategia para insertarse en el “mainstream”, porque lo único que realmente aprenden estos chicos son estrategias para el éxito, de eso se trata todo. ¿Se preguntarán en Alemania cómo es que a una artista argentina le interesa el desmantelamiento de un viejo edificio comunista? Párrafo aparte merece la retórica hueca de Villa. “El trabajo aborda la dialéctica destrucción-construcción al desenfocar los límites de ese binomio frente a una situación espacial dada y fusionar discursos sobre la arquitectura, la instalación escultórica y la performance”. Todo este palabrerío es imprescindible para sustentar algo que es mera estrategia vacía. La obra no está.

Para terminar y como frutilla del postre está la foto de los artistas jóvenes y es especialmente interesante la de Mitlag que con su barba crecida, anteojos negros y una coctelera en la mano parece decirnos que sigue de vacaciones, o tal vez que por la noche trabaja de barman, quién sabe.

Yo me pregunto, ya que exportamos a estos seis, no podríamos importar algo mejor a cambio…¿Ron Mueck? No, es mucho pedir.

Hasta la próxima.
El Pato Lucas

jueves, 25 de diciembre de 2008

FELIZ 2009


Hola a todos. NO VOY A DESEARLES FELIZ NAVIDAD, porque sinceramente creo altamente improbable la existencia de ese personaje omnipotente, omnisciente, omnipresente y que además es "amor". -Si tal ser existiera sería muy difícil explicar cómo es que creó el cachivache que es este mundo que habitamos, y no me vengan con que es culpa nuestra porque las cualidades antedichas, atribuídas a ese personaje, fundamentan nuestra inocencia-. y por lo tanto considero mucho más improbable aún que su hijo -que es él mismo ya que se trata de tres personas en una, perfil altamente esquizofrénico-encarnado en humano formato haya nacido de madre virgen, resucitado muertos y multiplicado panes, resucitado él mismo al séptimo día de su muerte y ascendido a los cielos en cuerpo y alma, al igual que su madre que no necesitó morir para eso. Considero estas historias tan inverosímiles como creer que las vacas son sagradas y que mi tío puede haber reencarnado en una de ellas.

Lo que sí voy a desearles es...

UN MUY FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!!!

Para todos aquellos que me llevan en su corazón y también para aquellos que me tienen reservados otros lugares de su anatomía.

Un gran abrazo, y hasta la próxima...

El Pato Lucas.

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿ARTISTAS PROFESIONALES?

Hola. Se que aún les debo un texto sobre el intelectual de derecha Alejandro Rozitchner –aunque en realidad estoy seguro de que “intelectual de derecha” es una contradicción en los términos-. Empecé a escribirlo, pero aún no puedo terminarlo; realmente es muy tedioso escribir acerca de un estúpido. Será el próximo envío si puedo superar el tedio.

Hoy me interesa hablar de un tema que me ronda desde hace tiempo y usaré como excusa una frase de Luca Prodan, aparecida en la columna “perlas cultivadas” del suplemento Ñ del sábado 15 de noviembre de 2008.
La frase es la siguiente:

“Aquí en Argentina, hay demasiada seriedad. Todos quieren ser “profesionales” y se olvidan de que el rock es una locura y que los que hacen rock son locos”

Por supuesto, ya imaginarán que me propongo trasladar esta frase, o más bien sus resonancias al mundo de las artes visuales, donde conozco a muchos artistas con la pretensión de ser “profesionales”, y yo nunca he comprendido muy bien a qué se refieren con eso. Porque yo se, y entiendo que un abogado es un profesional, también lo es un médico, un ingeniero, un contador, pero no entiendo como podría un artista ser un profesional. Uno puede saber muy bien de que se trata el derecho, o la ingeniería, pero ¿de qué se trata el arte? ¿Bordea el arte lo indecible? ¿Está constituido más por preguntas que por respuestas? ¿Tiene algo que ver con la muerte, con el erotismo? ¿Siente el artista una extraña compulsión por producir esos objetos, esas imágenes? Si las respuestas fueran afirmativas – y yo creo que lo son- ¿Cómo podría alguien ser un profesional de “eso”? Para no dar muchas vueltas al asunto debo admitir que yo creo que decir “artista profesional” es algo así como decir “piedra de agua”, no existe tal cosa. ¿Serán artistas profesionales esos que hace veinticinco o treinta años producen la misma obra? ¿Esa de la que viven y les reclama el mercado? Creo yo que esos, hace mucho que dejaron de ser artistas; son profesionales, no cabe duda: son decoradores de interiores. Robert Motherwell lo decía con mayor claridad. “Un pintor sin conciencia ética es sólo un decorador”. Me pregunto cuándo habrá comenzado esta historia de los “artistas profesionales” ¿Era Cezanne un artista profesional? ¿y Duchamp? ¿Bacon? ¿será otra exigencia del capitalismo contemporáneo, del nuevo “sistema del arte”? ¿Tendremos que estar bien clasificados dentro de un sistema donde nada debe dejar de ser un producto, donde todo debe llevar una etiqueta con un código de barras? ¿Y qué significaría ser un “artista no profesional”? Esta pregunta se me antoja reveladora pues parece sugerir que un “artista no profesional” sería alguien “poco serio”, con lo cual el término verdaderamente importante sería “profesional” y no “artista”. Estaríamos entonces, que duda cabe, ante esa mirada burguesa del mundo que todo lo iguala, que todo lo equilibra, que huye de los excesos y del mal gusto; “seamos serios”, “seamos profesionales”, un artista profesional sería aquel que genera grandes ganancias para sí mismo y para sus representantes, porque a fin de cuentas, eso es ser serio en el capitalismo. Ya dije en otro texto que, en los suplementos culturales, especialmente en el área de artes visuales se habla cada vez más de las cotizaciones del arte contemporáneo y cada vez menos de sus contenidos. Las notas parecen más del suplemento económico que del de cultura. También nos cuentan por ejemplo –suple ADN, del 22 de noviembre de 2008, pag. 25-, que en la entrada de la feria “Pinta” de Nueva York, hay una instalación de Beto de Volder. Con lo cual nos están diciendo que Beto de Volder es un artista internacional, un “artista profesional”. De la instalación, ni mu, después de todo ¿A quién mierda le importa de qué se trata la instalación? Lo único que importa es que está en Pinta y en cuanto se vende, seamos profesionales.
Para ir terminando transcribo un fragmento del artista Miquel Barceló –Perlas cultivadas, Revista Ñ, 30 de noviembre, pag. 2-, en el cual, Barceló se muestra como un artista muy poco profesional. Dice así:

“Manifesté en alguna ocasión a la gente que me había contratado que el derecho al fracaso es legítimo, que incluso podría renunciar…
Es como saber que en cualquier momento uno se puede suicidar.
Libera mucho no estar obligado a que te salgan bien las cosas”.

No quiero prolongar mucho esta nota, ustedes ya entendieron de que se trata, sólo quiero agregar, aún a riesgo de parecer un romántico que estoy convencido de que las cosas realmente serias no se hacen por dinero. Las más importantes quiero decir, esas nunca se hacen por dinero –mal que le pese al sistema-. Y el arte es una de esas cosas.

Gracias a Luca Prodan por darme el pie para este envío.
¡Luca not dead! ¡Lucas tampoco!
Hasta la próxima.

El Pato Lucas.

domingo, 5 de octubre de 2008

OBAMA, OSCAR WILDE Y EL ARTISTA CONCEPTUAL Y UN PEQUEÑO MEA CULPA…muy pequeño, tan pequeño que hasta es probable que no sea un mea culpa.

No, el Pato Lucas no estaba de vacaciones. En realidad estaba más ocupado que nunca, por eso es que hace mucho que no reciben mis envíos que espero, hayan extrañado…aunque supongo que unos cuantos no me extrañan nada.
Pasemos a los temas del día.

Escuché hace poco en el noticiero que Bill Clinton llama a votar por Obama porque encarna el sueño americano. Me dio un poco de miedo, porque todos sabemos que el sueño americano ha sido siempre la pesadilla del resto del planeta. Hace no mucho tiempo leí una nota de Naomi Klein donde contaba que Obama ya se ha ocupado de tranquilizar a los mercados, sus asesores son, más o menos, los mismos “Chicago boys” de siempre. Así que, en realidad, más allá de lo que opinen algunos de mis amigos progresistas, yo creo que nada cambiará. Obama es el hombre ideal para este momento, porque viene a garantizar que nada cambie, cambiando algunas cosas superficiales, como por ejemplo el color de la piel del presidente de los Estados Unidos, pero seguramente, no la política económica, o el proyecto del país del norte para el resto de la humanidad; Obama seguirá encarnando el “destino manifiesto” en el que pensaron los padres fundadores de la nación (norte) americana. Nosotros lo conocemos con otro nombre: “imperialismo”…aunque ahora también lo llamen “globalización”. Me extraña mucho escuchar a gente inteligente decir que la llegada de Obama al poder –si es que llega- representará un cambio trascendente. Sinceramente a mi no me interesa el color de la piel o el sexo de un presidente de los EE.UU sino más bien qué es lo que está dispuesto a hacer con la política económica y con las relaciones exteriores. Obama no viene a cambiar nada sustancial. Algunos de mis lectores van a decir que soy taxativo….tienen razón.

Pasemos al siguiente tema. Estoy leyendo un libro maravilloso –si les gusta la literatura-de Enrique Vila Matas, “Bartleby y compañía”, es una novela en forma de diario en la que el protagonista habla acerca de la pulsión negativa o atracción por la nada en la literatura, hablando de escritores verdaderos o creando otros tan ficticios como sus escritos y anécdotas. Un texto muy disfrutable, por momentos irónico y crítico. Quiero transcribir un fragmento sobre Oscar Wilde. En la Página 116 dice así:
“Siempre fue una vieja aspiración de Oscar Wilde, expresada en El crítico artista, “no hacer absolutamente nada, que es la cosa más difícil del mundo, la más difícil y la más intelectual”
En París, en los dos últimos años de su vida, gracias nada menos que a sentirse aniquilado moralmente, pudo hacer realidad su vieja aspiración de no hacer nada. Porque, en los dos últimos años de su vida, Wilde no escribió, decidió dejar de hacerlo para siempre, conocer otros placeres, conocer la sabia alegría de no hacer nada, dedicarse a la extrema vagancia y al ajenjo. El hombre que había dicho que “el trabajo es la maldición de las clases bebedoras” huyó de la literatura como de la peste y se dedicó a pasear, beber, y en muchas ocasiones, a la contemplación dura y pura.
“Para Platón y Aristóteles –había escrito-, la inactividad total siempre fue la más noble forma de energía. Para las personas de la más alta cultura, la contemplación siempre ha sido la única ocupación adecuada al hombre”.
También había dicho que “el elegido vive para no hacer nada” y así fue como vivió sus dos últimos años de vida. A veces recibía la visita de su fiel amigo Frank Harris –su futuro biógrafo-, que, asombrado ante la actitud de absoluta vagancia de Wilde, solía comentarle siempre lo mismo:
- Ya veo que sigues sin dar golpe…
Una tarde, Wilde le contestó:
- Es que la laboriosidad es el germen de toda fealdad, pero no he dejado de tener ideas y, es más, si quieres te vendo una.
Por cincuenta libras le vendió aquella tarde a Harris el esquema y el argumento de una comedia que este rápidamente escribió y, también muy velozmente, con el título de Mr. And Mrs. Daventry estrenó en el Royalty Theatre de Londres, un 25 de octubre de 1900, apenas un mes antes de la muerte de Wilde en su cuartucho del Hotel d’Alsace de París. (…)
Cincuenta años después de su muerte, por esas mismas calles del Quartier Latin que él había recorrido con extrema vagancia en su radical abandono de la literatura, aparecía en un muro a cien metros del Hotel D’Alsace, el primer signo de vida del movimiento radical del situacionismo (…)
Ese primer signo de vida situacionista fue pintada, a cien metros del Hotel D’Alsace. Se ha dicho que pudo ser un homenaje a Wilde. La pintada, escrita (…) al dictado de Guy Debord, decía así: “No trabajéis nunca.”


Fin de la transcripción.

Me encantó este fragmento y se me ocurre que Wilde fue un artista conceptual mucho antes de la aparición del conceptualismo. ¿No es acaso “la idea” lo único que cuenta en el arte conceptual? Wilde no hacía nada en esos años, sólo tenía ideas, y además las vendía. Este texto me ha convencido de convertirme de una vez por todas en un artista conceptual hecho y derecho. Tengo muchas ideas, y están todas en venta, así que hagan sus ofertas.

Bien, no se si lo que sigue es técnicamente un mea culpa, creo que no, porque en realidad no me siento culpable de nada, pero sí quisiera aclarar algunas cosas.
Desde estas páginas y en reiteradas ocasiones he criticado duramente, a veces seriamente, otras en forma irónica y un tanto despiadada a varios personajes de nuestro medio cultural y artístico. Lo primero que debo decir con respecto a esto es que siempre he intentado tantear los límites de lo políticamente correcto en nuestro pacato y francamente hipócrita mundillo del arte argentino. De hecho he recibido muchas críticas por esta práctica, pero también, mucha gente me ha dicho que yo expresaba lo que una gran mayoría pensaba pero no se animaba a decir. Claro que algunos han considerado que es muy fácil hacer lo que yo hago amparándose en el anonimato; a esos les he contestado que tengan paciencia pues ya sabrán todos quién escribe estos textos. Lo segundo que quiero decir es que no tengo ninguna cuestión personal con Jorge López Anaya, Daniel Molina, Julio Sánchez, Guillermo Iuso, Alejandro Rozitchner – que es el elegido para mi próximo texto-, Daniela Luna, y algunos más que han desfilado por estas páginas. Hasta podría decir que tengo un cierto afecto por alguno de ellos. Mis diferencias son conceptuales e ideológicas. Me da lo mismo quién firma una nota, lo que me molesta es el universo ideológico que comparten los citados, su visión del mundo, el uso que hacen de ese espacio de poder que se les ha otorgado, su claro interés por banalizar todo, por aplastar toda reflexión, por vendernos pescado podrido, por darnos a comer mierda disfrazada de cultura.
Si en forma oblicua mis textos han ofendido la sensibilidad de algunos otros que han llegado inclusive a decirme que no querían recibirlos más, o de algunos que han reaccionado en forma corporativa, a esos les digo que no era mi intención lesionar sus sensibilidades pero que, lamentablemente, no se puede quedar bien con todo el mundo.
Espero que un día, despejada la incógnita de mi identidad, podamos tener alguna clase de debate acerca de algunas cuestiones que dividen a nuestro ambiente, en el cuál ya nadie discute nada excepto si se vendió o no en arte BA. Claro que no podremos esperar que el llamado al debate provenga de los lugares de poder desde los cuales se nos lava el cerebro.

He dicho.


Saludos y hasta la próxima.

El Pato Lucas.

martes, 15 de julio de 2008

GENERACIÓN POST - ALFA O EL IMPERIO DE LOS PELUCHES


Hola a todos.

Quiero recomendarles un libro que estoy leyendo. Voy a transcribir algunos fragmentos y a comentarlos porque, a mi juicio, tienen relación con varios temas de mis envíos anteriores. Seguramente estarán pensando que en realidad siempre escribo sobre las mismas cosas…y sí, es verdad, siempre escribo sobre las mismas cosas. Los textos que voy a transcribir funcionan a mi entender como un principio de explicación de gran parte de la producción del arte contemporáneo, por ejemplo ese que comentaba con entusiasmo el crítico Julio Sánchez en su nota “Mirar sin prejuicios” (adn cultura la nación del sábado 10 de mayo de 2008) y también como fuerte y fundamentada crítica de las apologías ingenuas de la utopía tecnológica, como la del crítico Daniel Molina en su nota “Retrato de un mundo nuevo” (adn cultura la nación , sábado 29 de marzo de 2008) , ambas notas comentadas por mí en envíos anteriores, envíos que provocaron la respuesta un tanto airada de la crítica Elba Pérez, a quién, para ser justos, debo decir que respeto bastante más que a los otros mencionados.
El libro en cuestión se titula:

“GENERACIÓN POST-ALFA. Patologías e imaginarios en el semiocapitalismo”.
De Franco Berardi Bifo.
Editorial: tinta limón.
(Con el apoyo del programa “Arte y Pensamiento” de la Universidad Internacional de Andalucía)

Hechas las presentaciones, transcribo un fragmento de la página 160, del capítulo 5, titulado “Infósfera”:

(…) Un pool de corporaciones trata de monopolizar la infósfera entera y, en consecuencia, los flujos de la producción de la imaginación humana. Este proceso, en efecto, está ya en una fase bastante avanzada. La producción industrial de contenidos para la televisión, el cine, la radio, Internet, la edición en papel, la emisión de flujos ininterrumpidos y masivos de publicidad han producido ya un efecto de homologación heterodirecta de la actividad mental de la humanidad.
La disneyficación del imaginario colectivo lleva ya más de cincuenta años y los efectos son bien visibles en la progresiva pérdida de capacidad imaginativa por parte de las últimas generaciones, en el conformismo creciente de los consumos, los estilos de vida y las expectativas sobre el mundo.
La Disney Corporation ha conseguido un efecto de uniformización de la sensibilidad y del imaginario mundial mucho mayor del que lograron hacer en épocas pasadas la Iglesia Católica o el Islam.(…)


Bueno, no sabemos si el viejo Walt está congelado o no; lo que sí está claro es que el monstruo que creó ha puesto nuestros cerebros en el freezer. Me pregunto ¿Tendrá esto que ver con el tan mentado” estilo internacional”? ¿Tendrá algo que ver con la “uniformización” del arte contemporáneo? ¿Tendrá que ver con el hecho de que generaciones enteras de artistas contemporáneos, adolescentes eternos, no puedan despegarse de sus peluches o del manga? Tendrá esto que ver, por último con el hecho – (que comentábamos hace poco con un artista amigo mientras visitábamos una muestra de arte joven, llena de muñecos de “todo por dos pesos”, dragones chinos, Mickeys, pintados de negro, ropa prolijamente bordada con imágenes de vírgenes y fotografías intrascendentes)- de que es imposible distinguir hoy si esos artistas jóvenes son de Taiwan, New York, París o Buenos Aires porque todas las muestras son iguales y cuando uno ve una nueva le parece que ya la visto cincuenta veces en los últimos meses?
Jean Paul Sartre decía –cito de memoria, puedo equivocarme- que finalmente “somos lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. El problema, me parece es que gran cantidad de estos “jóvenes artistas” ni siquiera sospechan lo que han hecho –y siguen haciendo- con ellos, porque claro, el pensamiento crítico y la reflexión son antigüedades, lo que prima es la velocidad. Cité a Sartre, y no casualmente, porque es un pensador un tanto ninguneado hoy día, un poco olvidado porque, -justamente- nada más contemporáneo que barrer bajo la alfombra lo que molesta, lo que cuestiona el imperio de los peluches. Sartre era un pensador de la libertad, pero no de esta libertad de plástico en la que viven los jóvenes hoy – salvo excepciones, que ya he dicho antes, las hay muchas y saludables-. Y bien dice Berardi que la uniformización de la sensibilidad y del imaginario mundial que han conseguido las corporaciones es muy superior a la que conseguían antaño la Iglesia Católica o el Islam. Esas instituciones imponían sus imaginarios por la fuerza; todos sabemos lo que significaba en ciertas épocas ser mal mirado por la Santa Madre Iglesia: terminar como brochette o pollo al spiedo. Al poder no le hace falta eso hoy, el poder nos quiere vivos, descerebrados y consumiendo, consumiendo rápido, cada vez más rápido para que la desaforada máquina de producción de mercancías no se atasque. El arte está plenamente integrado en ese sistema. Es indiscernible de él. Seguramente muchos de los que leen estas líneas –sobre todo los más jóvenes- pensarán que mis planteos son nostálgicos, anacrónicos, pero no, no lo son. Yo creo que no se puede volver atrás, ni siquiera es deseable, porque el atrás siempre está idealizado y en realidad no fue nunca tan bueno como se cree. Pero por otro lado creo que no hay muchas formas diferentes de ver el mundo (en principio se me ocurren dos, una ingenua y otra reflexiva) y que el pensamiento sigue siendo uno de nuestros atributos –por ahora- y quizás el más importante. Estaría bien que pudiéramos aplicarlo al mundo en el que vivimos, que fuéramos más conscientes de “lo que hacen con nosotros”,
Creo que vale la pena explicar el significado del título del libro: “Generación post-alfa” significa “Generación post alfabética”, en la contratapa está explicado de la siguiente manera:

(…) La primera generación que aprendió más palabras de una máquina que de su madre está hoy en escena ¿Cuáles son las características esenciales de su formación? ¿Cuál su horizonte de conciencia posible? ¿Qué formas de subjetivación ponen en juego? (…)
(…)La crisis de la transmisión cultural en el pasaje de las generaciones alfabético-críticas (las de la modernidad) a las generaciones post-alfabéticas y configuracionales. La dificultad de la transmisión cultural no se reduce a una incapacidad de transmitir contenidos ideológicos o políticos, sino en la imposibilidad de poner en comunicación mentes que funcionan según formas diferentes y a menudo incompatibles (…)


Bastante claro, pero pasemos a otros fragmentos. En la página 187 dice:

(…) La aceleración produce un salto antropológico, psíquico y lingüístico. ¿En qué condiciones se produce ese salto? Las tecnologías de la mente no son propiedad común de todos los seres humanos, sino propiedad privada de unos pocos grupos económicos mundiales extremadamente poderosos. Estos grupos se han vuelto capaces de canalizar la atención, el comportamiento, las expectativas, las elecciones de consumo y las elecciones políticas.
Poder y mutación son dos procesos que se entrelazan, porque la mutación cognitiva construye un sistema específico de sujeción de la mente colectiva. Sobre ese modo de sujeción se construye el poder de nuestro tiempo (…)

Pasamos a la página 190:

(…)La recombinación barroca posmoderna estaba produciéndose en esos años (los 80) gracias a la difusión mediática de los productos culturales occidentales concebidos para producir deslocalización cultural, desarraigo y fusión de estilos. En esos mismos años da comienzo la extensión de las computadoras personales. La generación nacida en esos años puede considerarse la primera generación videoelectrónica.
En 1984 la psicóloga Patricia Marks Greenfield observó que la imaginación creativa tiende a disminuir cuando la televisión ocupa el lugar principal en el universo mediático. Para demostrarlo citaba un experimento realizado en Canadá en los años 70 en una ciudad en la que los investigadores pudieron seguir el comportamiento de un cierto número de niños antes y después de la difusión de los televisores en su comunidad.
La capacidad de pensar creativamente se atrofia, pero se adquieren nuevas competencias de lectura y de orientación en un universo semiótico predominantemente imaginario, de manipulación semiótica compleja y de elaboración de señales de velocidad creciente.(…)

Página 191:

(…) El número de palabras que usa un ser humano de la primera generación videoelectrónica (un chico de formación mediana) está cerca de las 650, frente a las 2000 que usaba un coetáneo suyo veinte años atrás(…)
No se trata de juzgar las competencias cognitivas de la nueva generación, sino de interpretarlas. Cualquiera que pretenda comunicarse con la nueva generación videoelectrónica debe tener en cuenta como funciona el cerebro colectivo postalfabético, teniendo en cuenta la advertencia de Mcluhan: en la formación cultural el pensamiento mítico tiende a predominar sobre el pensamiento lógico-crítico..
Pero hay aspectos que Mcluhan dejó de lado. La dimensión de la afectividad y de la emoción parece escaparse del discurso de los teóricos de los medios. Sabemos lo que está sucediendo en la esfera afectiva y psíquica de la generación videoelectrónica. Sin citar los casos extremos de violencia homicida que en los últimos años han sacudido a la opinión pública y al sistema educativo, no sólo en los Estados Unidos. Basta pensar que en ese país cerca de cinco millones de niños y niñas toman todos los días un fármaco llamado Ritalin para curar los llamados trastornos de atención. Cualquiera que por dedicarse a la enseñanza trate con niños sabe que en esta generación los tiempos de concentración sobre un objeto mental tienden a reducirse progresivamente. La mente trata en seguida de desplazarse, de hallar otro objeto. La transferencia rápida procede por asociación y sustituye a la discriminación crítica.

Página 192:

(…) Nunca en la historia de la evolución humana, la mente de un niño estuvo tan sometida a un bombardeo de impulsos informativos tan intenso, tan veloz y tan invasivo. ¿Cómo puede pensarse que esto carezca de consecuencias?
El aspecto más misterioso e inquietante es la mutación que afecta a la esfera de la emoción. La transmisión del lenguaje siempre ha tenido relación con la carnalidad. El acceso al lenguaje ha sido siempre acceso a la esfera de la sociabilidad. Lenguaje y sociabilidad siempre han estado mediados por la afectividad, por la seguridad y el placer que proviene de lcuerpo de la madre. Pero el cuerpo de la madre ha sido sustraído, separado y alejado del cuerpo del niño en las últimas generaciones. En las condiciones creadas por el capitalismo liberal y por la privatización de los servicios sociales, las mujeres se vieron forzadas a asumir situaciones de doble trabajo, de estrés psicofísico, de ansiedad y de empobrecimiento afectivo. La presencia de la madre fue sustituída por la presencia de máquinas que se han entrometido en el proceso de transmisión del lenguaje.(…)

(…)La emoción y la palabra tienden a escindirse en esa situación. El deseo crece en una esfera cada vez más separada de la verbalización y de la elaboración cosciente y comunicable.
Las emociones sin palabra alimentan la psicopatía y la violencia. No se comunica, no se dic, no se pone bajo una mirada compartida. Se agrede, se estalla.
Las palabras sin emoción alimentan una sociabilidad cada vez más pobre, reducid a la lógica del dar y el tener (…)

Berardi cita los casos recientes de masacres escolares y universitarias en EE. UU. Y recomienda películas tales como “Elefante” de Gus Van Sant – película, dicho sea de paso, más que recomendable-. También desarrolla en otros capítulos esta problemática de la desconexión lingüística con relación a la sexualidad en los adolescentes contemporáneos y además la creciente relación entre pornografía y tortura ( ¡qué temita para Bataille!) en las sociedades contemporáneas más desarrolladas poniendo como claro ejemplo las torturas y humillaciones sexuales infligidas por soldados de Estados Unidos, -algunos de ellos mujeres- a prisioneros iraquíes y que fueron filmadas por los mismos ejecutores.
En el capítulo titulado “Splatterkapitalismus”, pág. 119, Berardi describe la cara criminal del capitalismo contemporáneo y explica cómo el sistema se ha transformado en un enorme productor de desperdicios, en todo sentido, también en el sentido de gente convertida en desperdicio, en cosa desechable. En la pág. 127 (y les juro que es lo último que transcribo), dice:

(….)Las formas de civilidad social y los derechos humanos que se han afirmado durante la época moderna constituyen reglas que la desregulación debe eliminar. Las convenciones culturales y jurídicas establecidas durante la modernidad por el derecho burgués van siendo erradicadas una tras otra por el avance de la desregulación capitalista.


Por esto el capitalismo se ha transformado en un sistema criminal y continuamente trabaja en expandir la esfera de pura violencia en la que su expansión puede progresar sin límite alguno.
Splatterkapitalismus: fin de la hegemonía burguesa y de la universalidad iluminista del derecho.
El crimen no es más una función marginal del sistema capitalista, sino el factor decisivo para vencer en un cuadro de competición desregulada. El chantaje, la violencia, la eliminación física de los adversarios, la tortura, el homicidio, la explotación de menores, la inducción a la prostitución, la producción de instrumentos para la destrucción masiva, la utilización delictiva de discapacitados se han vuelto técnicas para la competencia económica. El crimen es el comportamiento que mejor responde al principio competitivo (…)


Les aseguro que el libro es recomendable de principio a fin. ¿Podemos separar la naturaleza del arte contemporáneo de estas descripciones del mundo contemporáneo?
¿No es absolutamente lógico que un sistema perverso y criminal que crea cada vez más horror, exclusión y guerras necesite un arte absolutamente banal, ingenuo, adocenado….cómplice en suma? Y estos teóricos que escriben en nuestros suplementos culturales ensalzando ese arte de peluches y manga o que nos cuentan lo maravilloso que será el mundo gracias a Internet ¿son ingenuos, tontos…o cómplices a sueldo?
¿Son estas preguntas pertinentes? Yo creo que sí. No se ustedes.

Ahora los dejo porque me voy al once a comprar unos peluches.
Hasta la próxima

El Pato Lucas.

lunes, 9 de junio de 2008

RESPUESTA A ELBA PÉREZ

Hace poco recibí esta respuesta de Elba Pérez. De ella deduzco que ha leído algunos de mis textos, así que decidí contestarle. Ahí van ambos textos:

¿Lucas Pato o Pato Lucas? Me parece que Donald era sobrino del tío Patilludo cuyo nombre era Lucas.
La verdad es que no me gustan los seudónimos o heterónimos (con la excepción de Fernando Pessoa o Clarín-Leopoldo Alas) Y los rechazo más cuando su portador emite juicios ocultando su identidad. Es fácil caer en el juicio liviano amparándose en el anonimato. Le sugiero que reflexione sobre su condición de anónimo.
La dignidad reside en asumir a cara limpia y nombre propio, sin cortapisas ni chicanas los errores o aciertos propios.
Pide se emita opinión sobre Arte BA. No puedo complacerlo ya que no me comunico con fantasmas
Que siga bien
Elba Pérez

RESPUESTA DEL PATO LUCAS

Señora: Por si aún no se dio cuenta, usted ya se ha comunicado con un fantasma, o con un pato, como prefiera; me extraña por lo tanto que emita su opinión sobre algunas cuestiones y no sobre otras. Creo innecesario aclarar mi parentesco con el pato Donald o con el tío patilludo pero sí me parece pertinente hacerle notar que usted ha empleado tiempo y algo de ingenio en responderme con un texto que denota cierto enojo y malestar por mis escritos o por el hecho de que utilizo seudónimo. Yo me pregunto si no sería más útil que utilizara ese tiempo, ese ingenio y ese enojo en denunciar las patéticas imposturas de muchos de sus colegas que tienen espacio en los medios –es decir que tienen cierto grado de poder- y que además figuran reiteradamente en los jurados de premios importantes y que usan esos espacios en las publicaciones culturales para escribir banalidades y tonterías o ensalzar a los mismos nombres de siempre ¿No deberían ser usados esos espacios con mayor responsabilidad? Mis textos llegan apenas –con suerte- a unos centenares de personas, y usted se ocupa en responderme airadamente, pero no dice una palabra sobre gente que escribe “acerca de nada” en las publicaciones culturales más importantes, que son leídas obviamente por mucha más gente que la que lee mis envíos. ¿O cree usted que hablar de campos energéticos y niños índigo es hacer crítica de arte? ¿O pronosticar un mundo maravilloso gracias a Internet?
¿O contarnos toda la trayectoria de un artista que expone en Ruth Benzacar sin jugarse acerca de la calidad o el interés de la obra? ¿Cuánto les pagan por eso? Reitero, ¿No deberían usar esos espacios con más responsabilidad y respeto por la inteligencia de sus lectores? ¿Debo entender que su respuesta es una defensa corporativa?
Con respecto al seudónimo, le digo, como dije ya en alguna oportunidad que mi intención no es mantenerme anónimo para siempre. En todo caso el secreto le agrega cierto interés a mis textos, pero los secretos tarde o temprano dejan de serlo, son descifrables. Lo único indescifrable es el misterio. Y para terminar, voy a transcribir un fragmento de una respuesta que recientemente me hiciera llegar una joven colega suya, (de quién no daré el nombre), y al sólo efecto de que comprenda que hay mucha gente que piensa de manera diferente. Ahí va:

“es tremendo (pero reconozco que indispensable) el tener que ocultarse tras una identidad ficticia para ejercer la critica de manera brutalmente autentica.”



Lo puse un poquito más grande no porque crea que usted no ve bien, sino porque coincido con la idea que se expresa en el fragmento; es alguien que ha comprendido plenamente la función del seudónimo.

Señora: fantasmas hay por todas partes, no tenga miedo de comunicarse.

Saludos.
El Pato Lucas.

NI FAZZOLARI, NI PADILLA

Me he enterado recientemente de que en algunas reuniones se especula acerca de mi identidad y que hay dos nombres que suenan fuerte. Uno de ellos es el de Fernando Fazzolari y el otro es el de Roberto Padilla. Para dejar a salvo el buen nombre y honor de esos colegas es mi deber desmentir categóricamente esos rumores. Pero ya que mucha gente quiere saber quién se oculta detrás de los textos filosos, inteligentes, irónicos, ……………………………………….(la línea punteada es para agregar todos los conceptos elogiosos que se les ocurran) he decidido anunciar, para fines del año 2009 el lanzamiento del gran premio ¿Quién es el Pato Lucas? dotado de importantes premios tales como 1º- un viaje al caribe junto al Pato Lucas 2º- Una cena en un restaurante cinco tenedores con el Pato Lucas. Ambos premios completamente financiados por los ganadores del certámen.
Huelga decir que mis amigos y todos aquellos que conocen mi identidad no pueden participar, aunque está claro que ninguno de ellos está dispuesto a pagarme un viaje al caribe.
Así que vayan pensando…y ahorrando.


Otro tema: Me gustaría hacer una encuesta; tómense unos minutos y cuéntenme qué opinan de Arte-BA. No digo sólo el de este año sino en general.


Un abrazo
El Pato Lucas

CORINNE ABADI

28 de Mayo de 2008

Hoy recibí una de esas noticias que uno no quisiera recibir jamás.
Era imposible no querer a Corinne Abadi. Ella fue una amiga noble y generosa, de una calidez y calidad humanas pocas veces vistas en nuestro medio. Hoy no es ningún placer ponerme a escribir, lloro en cada línea y lo único que puedo hacer es despedirme de esta manera de una amiga que voy a extrañar mucho. Hoy me gustaría ser creyente, para creer que voy a volver a verla.

Adios Corinne

P.L.

sábado, 17 de mayo de 2008

FONTCUBERTA, EL CRÍTICO NEW AGE Y LOS NIÑOS ÍNDIGO.

FONTCUBERTA, EL CRÍTICO NEW AGE, Y LOS NIÑOS ÍNDIGO.

Siempre me produce un poco de vergüenza leer la sección de Artes Visuales de los suplementos culturales de los sábados, ya sea la revista Ñ, o el ADN cultura, me produce vergüenza por comparación, porque también leo las otras secciones, literarias, de pensamiento, etc, y en general las reseñas y críticas de la sección de arte son, comparativamente patéticas. Para ejemplificar, el sábado 10 de mayo, la revista ADN, del diario La Nación, publica una entrevista a Jacques Ranciére (pag. 30 de la sección “pensamiento”) Se puede estar de acuerdo o no con las ideas de Ranciére con respecto a la educación, pero no puede negarse su interés. La nota anterior a esta (sección “fotografía”, pag. 28) es una entrevista al fotógrafo catalán Joan Fontcuberta, autor de un libro maravilloso que leí hace un par de años y recomiendo especialmente: “El Beso de Judas, fotografía y verdad” de la editorial Gustavo Gili. Espero que mis transcripciones no los aburran demasiado pero, creo que son absolutamente necesarias para establecer comparaciones entre pensamientos o visiones del mundo, así que, ahí va algo de la nota (que por otra parte espero que puedan leer completa). En la introducción Leonardo Tarifeño, autor de la entrevista dice:

“El fotógrafo catalán Joan Fontcuberta dice que aprendió a desconfiar de las imágenes gracias a la dictadura de Franco, donde “la manipulación y la censura obligaban a leer entre líneas. En esas circunstancias, se crece con el síndrome de la sospecha, y llega el momento en que la duda se convierte en estilo de vida”. Eso, de niño. Ya de grande, lo que terminó de formar su conciencia de lo ilusorio y el simulacro (por no decir la mentira) fue trabajar en periodismo y publicidad. “Siempre digo que allí me entrenaron en la media verdad, una técnica de persuasión mucho más peligrosa que la mentira”, cuenta ahora, en Buenos Aires, invitado por el Ccba para un diálogo con Marcelo Brodsky. “¿Cómo me explico? A ver, hay una frase de Oliver North, el principal implicado en el escándalo Irangate, que puede servir. Para defenderse, durante el juicio en su contra, él dijo: “Yo no miento, simplemente economizo la verdad”. Esa idea de economizar la verdad sin mentir es maquiavélica. La mentira es detectable, en cambio la “economía de la verdad es un recurso casi florentino del que la política contemporánea da grandes muestras. Y hay que saber cómo reaccionar frente a esta situación actual. En ese sentido, sin ninguna pretensión ni paternalismos, yo esperaría que mi trabajo fuera pedagógico, y hasta profiláctico.”


Luego, al final de la entrevista Fontcuberta dice:

“Para mí, el arte comprometido contemporáneo, aquél que debe interesarnos y que dejará una huella en nuestro tiempo, es hoy el que busca formas de oponerse a la situación hegemónica de la avalancha de imágenes seductoras que componen la iconosfera en la que vivimos”

Bueno. No hace falta agregar nada. Luego de esta pequeña joya, en la página 34, sección muestras, ADN nos regala otra gema, pero de plástico, del crítico local Julio “Shunimudra” Sánchez. La nota se titula “Mirar sin prejuicios” Subtítulo: “En Praxis y Del infinito, artistas menores de 40 revelan maneras similares de ver el mundo”, y voy a reproducir algunos fragmentos dignos de ser analizados. Dice Julio Sánchez:
(…) “En la galería Del Infinito se presentan cinco “jóvenes” menores de 40 y mayores de 35. La más experimentada (nacida en 1969) es la rosarina Alejandra Tavolini. Ella encierra tiernos peluches de corderitos, terneritos y tiburoncitos en cajas vidriadas llenas de líquido transparente.”

Qué dulce. Esta parte me conmueve. Julio maneja hábilmente nuestras emociones: Aquí la frase clave es “tiernos peluches”, que ya nos mueve a simpatía, a querer de entrada a la artista, o bien a pensar que a los 39 años, ya podría empezar a dejar los peluches. Pero sigamos con el texto de Sánchez.

“El aficionado a las últimas tendencias reconoce el guiño a la obra del británico Damien Hirst, autor de La imposibilidad de la física de la muerte en la mente de alguien vivo ( 1998 ), el famoso tiburón flotando en formol. (…) Tavolini cambia la escala de los animales de Hirst y transforma el cadáver en juguete; por lo tanto, el discurso filosófico deviene artístico.”

Aquí comienza mi confusión y debo reconocer las limitaciones de mi pensamiento, o la imposibilidad física de comprender la mente de Julio Sánchez. ¿Quiere decirnos el crítico que la obra de Hirst – el artista más cotizado del planeta- no es artística sino filosófica y que Tavolini, que lo cita, al cambiar cadáveres por peluches sí produce un objeto artístico? ¿Los juguetes que citan cadáveres son más artísticos que filosóficos?
¿Nos estará vendiendo Sánchez pescado –o tiburón- podrido? Este problema se me hace insoluble; mejor sigamos con el siguiente fragmento:

Las enormes telas de Lucía Spotorno (n. 1974) siguen contornos florales y vegetales, no de la naturaleza sino del estampado, como aquellos falsos wallpapers de Kenneth Kemble o, más recientemente algunas obras de Carolina Antoniadis.

Sí, viendo la ilustración de la nota uno se da cuenta de que Spotorno copia, - perdón, hay que decir “cita” a Kemble-. También uno se da cuenta de que Kemble lo hacía mejor. Sigamos con el texto de Shunimudra que aún nos depara sorpresas:


Ni Tavolini ni Spotorno miran la naturaleza en directo; solo cuando está mediatizada por el arte.


Perdón, ¿Hay algún artista que mire la naturaleza directamente? ¿Hay algún humano que mire la naturaleza directamente? ¿No es la “naturaleza” misma un preconcepto? Ya desde el título esta nota nos ilustra acerca de la ingenuidad de nuestro teórico de turno: “Mirar sin prejuicios” ¿Es que realmente hay alguien que pueda mirar sin alguna clase de pre-juicio? Sigamos.


(…)Cierran el quinteto de esta muestra dos historietistas e ilustradores porteños nacidos en 1975. Caro Chinasky y Ezequiel García. La primera, con pinturas de chicas modernas de ojos saltones (muy animé japonés) en diversas situaciones.


Ah! Bueno, esto sí que es original y digno de mención. Una chica de treinta y pico influenciada por el animé es algo nunca visto. Recuerdo que hace algún tiempo se dijo que ver animé había provocado convulsiones en algunos chicos…me pregunto ¿que efecto habrá provocado en la gente de treinta y pico ver tanto animé? ¿Tendrá cura?
Bueno, hasta acá tenemos una chica que juega con peluches y otra que no puede despegar del animé, pero todavía quedan un par de personajes interesantes.


García publicó el año pasado llegar a los 30, una novela gráfica de corte existencialista, psicologista y autobiográfico donde narra la crisis que le provocó cambiar de década.


¿Dónde la venden? No puedo esperar ni un minuto más para leerla. Llegar a los 30 parece ser un drama terrible, aunque algunos afirman que, en esta época equivale a lo que representaba llegar a los 18 algún tiempo atrás.
Sánchez continúa su profundísimo análisis describiéndonos una pintura de García titulada Súper-dios-héroe, y nos dice.


(…) “El Súper-dios-héroe, que parece sobrevolar por encima del caos tiene ojos por todo el cuerpo: en cada una de sus tres botas, en su cintura, en el nimbo estrellado, en su camiseta, y la cara toda es un único ojo. La imagen es un curioso caso de polioftalmia (muchos ojos), atributo de dioses como el Osiris egipcio, el griego Argos, o su equivalente hindú, la diosa Mahamayuri (gran pavo real) o el tibetano Dorjey Drolö”(…)


Mientras leía esta descripción de Julio S. se me ocurrió que comprarse una historieta debe ser mucho más barato que comprarle un cuadro a este muchacho. Es muy importante la aclaración que hace Sánchez de que “polioftalmia” significa “muchos ojos”; gracias, quién lo hubiera dicho. Y también se me ocurrió que el Súper-dios-héroe debe gastar un dineral en oculistas y anteojos de sol.
Ya vamos terminando y falta la frutilla del postre. Nos cuenta J. S. que en Praxis hay una muestra de Dani Dan (¿El hijo de Leo Dan?) , nacido en Buenos Aires en 1987, de formación ecléctica y mayormente autodidacta. Dani Dan –dice Sánchez- pinta desaforadamente todo lo que encuentra –será cuestión de no acercarse mucho ¿no?-.
Y aquí viene lo mejor. Transcribo:


(…)”Leyendo sus comentarios en la red se puede sospechar que fue un niño índigo, es decir que pertenece a una generación de seres humanos nacidos con un nivel de conciencia más evolucionada, que se delatan precisamente por el color índigo de su campo energético”(…)


¿Osho? ¿Chopra? ¿Susana Giménez? No, es Julio Sánchez. No debemos olvidar que Julio es discípulo del Swami Hablapavhada, autor del manual para la iluminación del crítico de arte, más conocido como el “Kuantapavhada Hablapavhada Sutra” por eso es que puede ver el campo energético de las personas cuando la visera de la gorra no le obstruye la visión. Luego el iluminado Shunimudra Sánchez nos informa que.

“No es raro entonces que su muestra se llame Complicidad cósmica. Su imagen es abigarrada y un claro ejemplo de lo que técnicamente se denomina “horror al vacío”. No hay un instante de sosiego”


A ver, Dani Dan sufre de Horror Vacui, y en su obra se ve que “no tiene un instante de sosiego.” Habrá sido un niño índigo, pero me parece que ahora le está haciendo falta un Valium.
Para terminar, J. S. nos dice que:

(…)”Tanto Dani Dan como los cinco artistas de la galería Del Infinito no tienen los condicionamientos que muchas veces se imponen desde lugares de prestigio, como becas o talleres de maestros. Lejos de ser una carencia, esto les permite expresarse con más libertad y sin la presión de las corrientes hegemónicas.”


Vamos Julito, que si esto estuviera más allá de las corrientes hegemónicas no estaría colgado en Praxis y Del infinito, y vos no escribirías ni una línea.

Oooooooooooooooooommmmmmmm………

Saludos.
El Pato Lucas