miércoles, 2 de abril de 2008

¿SACRO? ¿CUÁL SACRO?

Hace algunos días recibí una carta invitándome a participar en la "Bienal de Arte Sacro". Lo primero que pensé fue que se trataba de una bienal cuyo tema principal era el hueso sacro, pero no, al abrir la carta descubrí que se trataba de algo mucho menos interesante: una bienal con temática religiosa. ¡Qué curioso, sacro es el hueso que junto con el cóccix ¿se escribe así? se encuentra justo allí, donde la espalda cambia de nombre, y sacro también significa "sagrado"! ¡Qué festín para Derrida! Pero volviendo a la bienal, y aunque no se explicite en la carta, sospecho que el sponsor debe ser la Santa Madre Iglesia o alguna institución vinculada a ella. La cosa huele a incienso por todos lados. Recordé entonces que hace varios años asistí a la inauguración de una de esas bienales, que si no me equivoco fue en el Palais de Glace, y si la memoria no me falla, había incienso en el aire. Pero eso es sólo un detalle.
Lo que más llamó mi atención fue que entre los artistas seleccionados había varios ateos y también algunos judíos. Bueno, podría decirse que no hay nada raro en que un artista judío envíe una obra a una convocatoria tan -aparentemente- ecuménica, pero yo no puedo olvidar que los judíos fueron perseguidos desde siempre por la iglesia católica. Mientras los cruzados mataban musulmanes en oriente, en Europa la iglesia se ocupaba de los judíos, acusándolos de todos los males imaginables, las pestes, sin ir más lejos, eran culpa de los judíos, a quienes se atribuía el envenenamiento de los pozos de agua. Para un ejemplo un poco más cercano basta con recordar que el piadoso Papa Pío XII se hacía el distraído mientras Hitler mandaba seis millones de judíos a los campos de exterminio. Y quiero aclarar que no digo esto por ser judío. De hecho pertenezco a una familia católica. Mis padres decidieron enviarme a un colegio religioso durante la primaria. Y fue lo mejor que podrían haber hecho. Gracias a eso, hoy soy un ateo militante.
Algunos dirán que no es para tanto, que en esta época mi discurso suena un poco rígido, que debería amoldarme a la -como diría el amigo Zigmunt Bauman, que parece decidido a exprimir la metáfora al máximo- ética líquida posmoderna. Y es posible que tengan razón, pero tal vez ya sea tarde para eso, mi cabecita ya tiene algunas calcificaciones modernas y parece que son inextirpables.
Bueno, para no seguir divagando y resumir la idea central de este texto usaré una frase del pintor Robert Motherwell, que no casualmente había estudiado filosofía. Él dijo:

"Un pintor sin conciencia ética, es sólo un decorador"

Un abrazo para todos.

El pato Lucas.

1 comentario:

Sabina dijo...

Estoy por organizar lo mismo en la ciudad e la Montañas, interesante punto de vista ¿puedo citarlo? Creo que en estos tiempos líquidos psomodernos, debe retomar el arte desde todas sus matices, y por qué no? en lo religioso